Este apartamento en la prestigiosa Marina de Sotogrande es un refugio donde el entorno y el interior de la vivienda se funden en uno. Por ello, se apuesta por un concepto ligero y etéreo, donde la luz del Mediterráneo actúa como el principal elemento decorativo. Los espacios fluyen sin obstáculos, utilizando una paleta de tonos arena, blancos puros y maderas lavadas que evocan la calma de los veleros que descansan frente al ventanal.

La selección de mobiliario sigue una estética contenida y minimalista, huyendo de cualquier exceso decorativo que pueda competir con las vistas panorámicas al puerto deportivo. Se han priorizado piezas de líneas puras y soportes de vidrio, casi invisibles, que parecen flotar sobre el pavimento. Materiales nobles como el lino natural en las caídas de las cortinas y el vidrio soplado aportan esa textura sutil que enriquece el ambiente sin recargarlo visualmente.

El diseño busca, por encima de todo, una elegancia silenciosa que celebra el lujo de lo esencial. Cada detalle ha sido meditado para potenciar la sensación de amplitud aérea: desde la iluminación suave, carpintería interior blanca y rodapiés de gran formato. El resultado es una vivienda que respira, un oasis de orden y sofisticación donde el murmullo del agua y la brisa marina son los verdaderos protagonistas de la experiencia habitacional.

Ubicación

Cádiz, España

Cliente

Promotor individual

Estado actual

Finalizado

Uso del local

Segunda residencia

Año de proyecto

2019

Categoría

Decoración

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