En paralelo a la reforma del local, el propietario del café encarga al estudio la actualización del logo y branding de la marca.
El objetivo es evolucionar desde el anterior logo, que resultaba más genérico y menos personal. Para ello se exploran las raíces de Naji, el propietario del café.
El punto de partida fue encontrar un icono, una imagen que actúe como símbolo , huyendo de los logos basados únicamente en caracteres tipográficos, que resultan menos icónicos y atractivos.
Para ello, nos remontamos a la antigua Mesopotamia, situada en el actual Iraq, y se emplea como icono el toro alado, una de las figuras más emblemáticas del arte y la mitología asiria. Esta figura causó una gran impresión en el arquitecto durante su visita al Museo Británico hace más de diez años, y está vinculada al abuelo del propietario del café, quien participó en el traslado de esta joya patrimonial al Museo de Iraq.
Una vez escogido el toro alado como símbolo, se comienza a esencializar su forma, manteniendo sus características intrínsecas más llamativas, pero limpiando la imagen para utilizarla de manera clara en cartelería, logos y merchandising.
Respecto a la tipografía, se busca aunar el estilo clásico de las fuentes de los años 20 con un estilo más contemporáneo, arquitectónico y minimalista. Todo el diseño se realiza respetando proporciones clásicas.
En cuanto al logo completo, este se enmarca con un borde duplicado, minimalista y clasicista, que eleva la imagen y le aporta elegancia. Como nuevo color de la marca se emplean el marrón café y el naranja.
Finalmente, se crean logos alternativos para eventos y ocasiones especiales.
Así como las cartas del café, las bolsas y toda clase de merchandising.
Las opciones creativas son infinitas.